Semifrío de limón al cava

 

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Un año más que dejamos atrás y abrimos las puertas al Año Nuevo con la esperanza de que como mínimo sea igual o, si acaso, un poco mejor que el anterior. Es una noche de júbilo que contagia alegría y en la que la diversión está asegurada desde que nos tomamos las uvas al ritmo de las campanadas y descorchamos la botella de cava. Os cuento una curiosidad que escuché el otro día en un programa de radio. Parece ser que en Japón se tocan hasta 108 veces las campanadas de los templos budistas. Por lo visto con cada campanada desaparece cada uno de los 108 pecados innatos del ser humano -la ira y la envidia, entre ellos-. Menos mal que no comen uvas al mismo tiempo que sinó……. jejejejjeje (desde el cariño!!)

La cena de esta noche hay que rematarla con un buen postre pero que a la vez sea ligero y fácil de digerir,  que bastante llevamos ya con tanta comilona. Os preguntaréis qué es un semifrío. Pues bien, se trata ni más ni menos que de una mousse helada. Eso sí, hemos de sacarla del congelador unos 10 ó 15´antes de consumirla para que esté en el punto ideal. La combinación de limón y cava da como resultado un sabor muy sutil y delicado, perfecto para una noche tan elegante como la de hoy. Yo he utilizado un aro para servirlo individualmente, pero si lo hacéis en un único molde, las medidas que os he puesto son  para uno de 22 cm.

Para la mousse

200  ml nata para montar (35% materia grasa)

110 g azúcar glass

70 ml zumo de limón

30 ml de cava

4 claras de huevo

4 hojas de gelatina

Comenzamos montando la nata y  la reservamos en la nevera. A continuación batimos las claras a punto de nieve. A mitad del proceso vamos a añadir el azúcar glass a modo de lluvia. Exprimimos el limón y ponemos las hojas de gelatina a hidratar en agua fría.

 

 

Ponemos a calentar al baño María el zumo de limón junto con el cava, le añadimos la gelatina hidratada y removemos hasta que se haya disuelto por completo. Retiramos del fuego y dejamos templar.

 

 

Mezclamos con las claras y finalmente con la nata. Lo haremos con varilla manual de forma envolvente, es decir de abajo hacia arriba para que no pierda volumen.

 

 

Ponemos un aro de cocina sobre el plato en el que vaya a ser presentado, forramos el interior con una tira de acetato para facilitar el desmoldado y rellenamos con la mousse. Si utilizáis un molde de tarta procurad que sea desmoldable. Y lo metemos directamente en el congelador.

 

 

Los sacaremos 10´antes de consumirlos. No queremos que esté  totalmente congelado sino que podamos clavarle la cuchara sin problema. Lo podemos tomar así tal cual o decorarlo como en este caso con frambuesas deshidratadas troceadas. Lo mejor de todo es que podemos tener el postre hecho con días de antelación y olvidarnos.

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Vestiros muy wap@s, yo también lo haré y no olvidéis pedir varios deseos cuando estéis tomando las uvas. De entre todos seguro que alguno se cumplirá.

A tod@s os deseo FELIZ AÑO 2018!!!!!! 

 

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