Helado cremoso de moras

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Debe de ser que el año pasado me porté muuuuuuy bien porque los Reyes Magos me trajeron una heladera. Yujuuuuuuuurrr!!!  madre mía!!  no sabéis el tiempo que llevaba soñando con tener una, en serio…. mucho tiempo, pero no me decidía nunca a comprarla pues total….. para cuatro helados que nos comemos…. tener otro armatoste más en el armario…. Así que fue pasando el tiempo pero yo seguía como el perro del hortelano, que si sí…. que si no…. erre que erre con la heladera. Pues bien, los Reyes acertaron de pleno porque realmente estoy super contenta. Lo que no me explico es porqué he esperado tanto para estrenarla pues los helados no necesariamente han de tomarse cuando aprieta el calor, pero sí que es cierto que los asociamos más al veranito verdad? Pues será ese el motivo, digo yo…. Con lo cual ayer la saqué del armario y ya le he buscado un sitio para no tener que andar moviéndola durante un tiempecito, porque pienso darle buen uso. Pero ahora me encontraba con un dilema: qué helado haría los honores? Hay tantísima variedad que después de darle mil vueltas finalmente me decidí por el que os traigo hoy que es uno de mis preferidos. No hay problema en hacerlo sin heladera, si seguís los pasos que os indicaré después obtendréis un helado fetén. Así que, no nos vamos a demorar más y vamos a comenzar a prepararlo. 

Necesitamos:

250 g de moras

100 g azúcar

unas gotas de limón

500 ml nata 35% materia grasa

100 ml leche fresca

30 g azúcar invertido

Comenzamos preparando una mermelada con las moras. Para ello las vamos a poner en un cazo junto con el azúcar y 2 ó 3 gotas de zumo de limón. Llevamos al fuego medio y dejamos que hierva lentamente durante unos 20 minutos, removiendo de vez en cuando. Cuando veamos que desaparecen las burbujitas y  que ha tomado espesor,  meteremos una cuchara metálica  y si el reverso de ésta queda napado retiramos del fuego. A continuación la pasamos por un colador chino para retirar las pepitas pues la verdad que no es agradable encontrarlas después. A mí en particular me da mucha grima. Si os queréis saltar este paso podéis comprar la mermelada ya hecha.

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En un cazo vertemos la leche, la nata y el azúcar invertido y lo llevamos a fuego medio sin dejar de remover para que no se agarre al fondo. El azúcar invertido, como ya os comenté en la entrada de los polos de piña colada, evita la cristalización dando como resultado un helado más cremoso. Ahí os explico cómo hacerlo casero y la verdad es que merece la pena ya que una vez hecho se conserva durante un año y lo podemos utilizar también cuando hagamos bizcochos o masas. En el caso de no disponer de azúcar invertido podéis sustituirlo por miel que en realidad es un azúcar invertido natural o por sirope de ágave y, en último caso, por azúcar.

Justo en el momento de ebullición retiramos del fuego y mezclamos con la mermelada hasta que todos los ingredientes estén bien integrados. Dejamos enfriar a temperatura ambiente y a continuación pasamos la mezcla a un recipiente hermético que guardaremos en el frigorífico hasta que esté bien fría. De 8 a 10h.  Lo podemos dejar preparado la víspera.

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Retiramos la mezcla de la nevera, la vertemos en el vaso de la heladera y seguimos las instrucciones del fabricante para mantecar el helado. En 15 ó 20 minutos ya lo tendremos listo para consumir  y con una  textura suave.  Si queremos que esté más firme, lo meteremos en un recipiente con tapa y directo al congelador. Para hacerlo sin heladera tan sólo tendremos que verter la mezcla que hemos sacado de la nevera en un recipiente con tapa y guardarlo en el congelador. Durante las 3 primeras horas lo iremos sacando cada 30 minutos y removeremos con unas varillas eléctricas. Con ello lo que hacemos es romper los cristales de hielo que se puedan haber formado. Pasadas esas tres horas, lo dejamos sin tocar hasta el momento de consumir.

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Previamente a servir el helado es conveniente sacarlo 10 minutos antes del congelador para que temple un poco. Tendremos preparado un vaso con agua tibia e iremos mojando la cuchara con la que lo serviremos, de esta manera el helado se deslizará fácilmente y no quedará pegado a la cuchara.

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Hacer helados en casa es ideal para controlar el nivel de azúcar y ahorrarnos esos ingredientes extras que no nos aportan nada. La única pega que le veo es que cuando los pruebas te sabe a poco y siempre quieres más. Y yo, como soy una pecadora……  antes de que se derrita me voy a por mi helado que veo que me está haciendo ojitos  😉

Que lo disfrutéis. Besos 

Ali

 

 

 

 

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