Naranjas confitadas con chocolate

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Últimamente me ha dado por las naranjas, mira…. no sé…. Es de esas frutas que siempre tenemos y que creo que a veces….. hablo por mí….. no les damos el aprecio que se merecen por la sencilla razón de que nunca escasean pues, si os fijáis, da igual en la estación en la que nos encontremos que siempre habrá en el aparador de la frutería. Sin embargo, como cualquier otra fruta, cuando es temporada es cuando realmente están ricas. Desde que  publiqué el bizcocho de naranjas sanguinas llevo pensando en esta delicatessen que os traigo hoy: naranjas confitadas con chocolate. Y es que cualquier persona golosa que se precie tiene debilidad por las frutas confitadas y si no es así…. a mí que me perdone….. pero es golosa a medias 😉  No, en serio, para mí son como golosinas. Me chiflan y siempre que preparo algún dulce que las lleve, me zampo las mías y las de los demás porque la mayoría  las retira o, como lo saben, me las deja directamente en un ladito de mi plato. Y yo…. tan contenta…. no dirás que le pongo pegas 😉

Para cortar las rodajas de naranja perfectas podéis utilizar una mandolina. Yo lo he hecho con cuchillo pues tengo verdadera fobia a las mandolinas, creedme,  es algo superior a mí. Y es que no tengo buen recuerdo de ellas, pues en cierta ocasión me llevé por delante un buen cacho de la yema de mi dedo índice. Y concretamente fue cuando publiqué estas rosas de hojaldre y manzana.  La culpa fue mía por no utilizar el protector. Y no sería porque no me lo habían advertido de otras veces: coge el protector… … que algún día ya verás…  Pero nanai,  muy chula yo….. ahí…. cortando la manzana a toda velocidad….. zas  zas  zas  zas…… hasta que ocurrió lo que tenía que ocurrir. Cada vez que lo recuerdo me recorre un escalofrío por el cuerpo. Y si veo a alguien utilizándola me retiro, en serio, creo que me he traumado como dicen ahora l@s chavales jejejjj…  Os pensáis que es broma, pero es la purita verdad! De hecho la tengo guardada en el armario más alto de la cocina y al fondo de todo, no quiero ni verla. Total ahí va a parar todo lo que no suelo utilizar a menudo.  Lo que no sé es porque no la he tirado ya, con lo que soy yo de deshacerme de las cosas que ya no me sirven. Seguro que por aquello de por si acaso algún día.….. 

Mirad, para hacer las naranjas confitadas vamos a necesitar:

2 naranjas

1 vaso de azúcar

1 vaso de agua

200 g chocolate fondant especial postres

1 cda aceite girasol

Comenzamos lavando muy bien las naranjas con un cepillito para retirar cualquier resto de pesticida o del producto con el que las rocían para que brillen y tengan esa apariencia tan atractiva. Las cortamos en rodajas de medio centímetro de grosor aprox.

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A continuación las vamos a blanquear, es decir, las vamos a poner a hervir en agua que les cubra durante un par de minutos. Con ello vamos a restar amargor a la corteza de la naranja. Este proceso podéis hacerlo un par de veces más pero creo que con una es más que suficiente ya que ese ligero puntito amargo combina a la perfección con el chocolate. A continuación las pondremos en agua fría.

Ponemos el vaso de azúcar y el vaso de agua en una cacerola lo suficientemente amplia para que las rodajas no queden amontonadas. La llevamos a fuego medio-alto hasta que hierva y el azúcar se haya disuelto por completo. En ese momento bajamos el fuego para que burbujee lo mínimo y vamos incorporando las rodajas de naranja.

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Lo dejaremos hervir durante 30 minutos o hasta que el almíbar empiece a espesar, es decir, cuando alcance el punto de hebra. Para comprobarlo cogeremos un poco de almíbar con los dedos pulgar e índice (previamente mojados con agua fría). Si al separar los dedos se forma un hilo o hebra habrá alcanzado el punto. Aquí es importante no pasarse de tiempo de cocción para que no se evapore el líquido porque de ser así las naranjas empezarían a caramelizar y quedarían duras. Y no es lo que queremos. La idea es que queden elásticas.

Durante todo el proceso  no las tocaremos para no romperlas, salvo si alguna se ha subido a la superficie que la ayudaremos a sumergirse con cuidado. Antes de retirarlas comprobaremos que la corteza está tierna, la pulpa brillante, con una tonalidad más intensa y transparente a contraluz.

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Apagamos el fuego y las dejamos dentro del almíbar unos 10 minutos. A continuación las dejamos sobre una rejilla para escurrir durante unas horas. El almíbar sobrante no lo tiréis, aquí no se tira nada!!! podemos colarlo y  conservarlo en un tarro de cristal durante meses. Nos va a venir muy bien para emborrachar bizcochos o dar brillo a postres. Es delicioso el sabor que les aporta.

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Una vez han escurrido las vamos a bañar en el chocolate. Para ello lo vamos a derretir  en el microondas en intérvalos de 30 segundos removiendo cada vez. Cuando ya lo tengamos derretido agregamos la cucharada de aceite para darle brillo y elasticidad  y removemos hasta integrar. Esta es la forma sencilla. Lo suyo sería atemperar el chocolate para que después no aparezcan las típicas manchitas blancas en el chocolate. Pero  bueno….. que si las vamos a consumir en el plazo de un día o dos no será necesario este proceso porque no va a dar tiempo a que salgan esas manchas. No obstante en esta entrada os explico cómo atemperar chocolate fácilmente, tanto si es negro, con leche o blanco.

Una vez lo tenemos atemperado o sin atemperar, según decidáis, sumergimos la rodaja de naranja hasta la mitad, dejamos escurrir y colocamos sobre una bandeja forrada con papel vegetal. No lo hagáis sobre rejilla porque se quedará marcada (esto ya es para nota 😉 ) Llevamos la bandeja a la nevera para que solidifique el chocolate.

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Y ya las tenemos listas para tomar. Son altamente irresistibles!

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Permitido chuparse los dedos 😉

Espero que os haya gustado. Besos mil

Ali

Consejos y sugerencias:

  • Podéis secarlas en el horno durante 1 hora a 70ºC con la función de ventilador. Yo no lo he hecho pues me gusta que dentro de que estén confitadas y deshidratadas pues que estén jugositas. Secándolas se quedan un poco duras.  Prefiero dejarlas escurrir el almíbar el tiempo necesario antes de bañarlas.
  • Podemos guardar unas cuantas rodajas (sin bañar) en un tarro de cristal, cubiertas con el almíbar y en la nevera. Nos van a venir muy bien para decorar alguna tarta y como no,  un roscón de reyes.

 

 

 

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