Biscotti de chocolate y avellanas

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Estas galletas crujientes y chocolatosas son típicas de Italia, en concreto de la zona de la Toscana. También se les llama cantuccini. Tradicionalmente se sirven acompañadas de un vino especial para postres, de sabor dulce y con aroma de avellana y caramelo en el que las sumergen, aunque también las suelen mojar en chocolate caliente…… en un capuchino…..  o sin acompañamiento, simplemente como snacks.  Estas galletas bien podría decirse que son primas hermanas de los carquiñolis de Cataluña o los rosegones de la Comunidad Valenciana. Lo más típico es hacerlas con almendras pero podemos utilizar el fruto seco que más nos guste. A mí personalmente, al ser de chocolate me casan más con avellanas, pero con nueces deben estar de vicio o con pistachos…… anarcardos sin sal……  Lo dejo a vuestra elección.

El término bis-cotti significa cocido dos veces y eso es precisamente lo que vamos a hacer, después lo veréis. Son de fácil elaboración, pero eso sí, importante respetar y mucho los tiempos de horneado si queremos que nos queden de diez. 

Si preferís hacerlos sin chocolate, aquí tenéis los clásicos, divinos de la muerte también.

Pero que os parece si nos metemos de lleno a prepararlos y lo comprobáis por vosotros mismos? Pues venga, no nos demoremos más. Mirad, vamos a necesitar, 

Para unos 20-25 biscotti:

200 g harina

50 g cacao puro en polvo

160 g azúcar 

25 g mantequilla blanda

2 huevos “L”

1 cdta levadura polvo

2 cdtas extracto vainilla

1 pizca de sal

100 g avellanas tostadas

En un recipiente amplio echamos todos los ingredientes excepto las avellanas. Mezclamos bien hasta que cohesionen y a continuación añadimos las avellanas repartiéndolas por toda la masa. Compactamos la masa con las manos y formamos un rulo de unos 25 cm de largo, 4 cm de ancho y  2 cm de alto aprox. Lo envolvemos en film y llevamos a la nevera mientras se precalienta el horno a 180ºC con calor arriba y abajo.

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Sacamos el rulo de la nevera y lo colocamos sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal. Horneamos durante 25 minutos  y retiramos del horno. Lo traspasamos a una rejilla y dejamos enfriar  unos 6 minutos para poder cortarlo en rebanadas. Es importante tener en cuenta esos minutos de enfriado ya que si intentamos cortarlo recién sacado del horno se desmoronará y si por el contrario lo dejamos enfriar por más tiempo se volverá demasiado duro para cortarlo rompiéndose en cachitos. Por ello, el tiempo que os indico es el ideal. Cortaremos las rebanadas de 1 cm de grosor aprox. Colocamos cada galleta nuevamente en la bandeja de horno para que acaben de hacerse, pues como podéis ver en la fotografía, en el interior aún les falta un poco.

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Introducimos nuevamente la bandeja en el horno pero no le vamos a poner temperatura, los vamos a dejar ahí con el horno apagado ya que con el calor residual va a ser suficiente para que acaben de hacerse.  Dejaremos que las galletas se sequen unos 5 minutos por cada lado y a continuación las retiraremos del horno. Así es como el biscotti adquiere una textura dura y seca sin llegar a ser un pedrusco. Dejamos enfriar por completo en una rejilla para que circule bien el aire y no se humedezcan por la base. Veréis que recién salidos del horno pueden parecer blanditos pero os aseguro que al enfriar endurecen, lo digo para no os engañe la textura y queráis meterlos por más tiempo en el horno, pues lo único que conseguiremos será que se recuezan demasiado y queden como rocas de duros. Por ello insisto tanto en el tema del horneado. 

Mojados en el vino dulce del que os hablaba o en un mistela…..  están ricos,  pero mojados en un capuchino están de puro vicio! Y es que el chocolate y el café han ido siempre de la mano y este caso es un claro ejemplo. En serio, probadlo y me decís.

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De textura crujiente y  sabor intenso a cacao no dudo de que os enamorarán al primer bocado. Son ideales para servir en esas sobremesa que se alargan.   La única pega es que son un vicio y no puedes parar, con lo cual no creo que sobre ninguna pero, de ser así,  se conservarán en perfecto estado durante días si las guardamos en un frasco de cristal o en un caja de lata. Nunca en recipiente de plástico porque se ablandan.

Y esta ha sido la entrada de hoy que espero os haya gustado y que las hagáis en casa, me juego lo que sea a que os van a encantar. Feliz domingo.

Ali xxx

 

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