Pâte de Fruit de mango

Hay quien a estas miniaturas les llama gominolas… chuches… gomitas… Entre mis amigos y yo las llamamos golominas, en plan guasa, pero que de tanto nombrarlas así ya nos suena hasta bien 🙂  No es esta la única palabra que hemos modificado a nuestro antojo, tenemos otras cuantas malsonantes que solo usamos en petit comité y que se han convertido en parte de nuestra propia jerga y es que cuando tenemos el día gracioso…..  Pero luego pasa lo que pasa que no te das cuenta y sueltas el vocablo en cualquier lugar, como cuando en una ocasión le pregunté a una reponedora del super dónde podía encontrar el papel alumínico 🙂  Imaginaros, quise que me tragara la tierra, pero ya estaba dicho. No se me olvidará la cara que puso aquella chica, seguramente le di hasta pena porque lo pregunté tan convencida… ejejjjjj…..  Una anécdota más para contar. Y es que no hay como reírse de uno mismo y tomarse las cosas con humor. Mirar no hace mucho leí una frase que decía “No te tomes la vida demasiado en serio, no saldrás de ella con vida”. No recuerdo el autor, pero me pareció buenísima y creo que tiene toda la razón.

Volviendo al tema de las golominas, las que os traigo hoy están elaboradas con puré de fruta natural y pectina de manzana, entre otros. No tienen nada que ver con las que se elaboran con gelatina, que sí, que en 5 minutos las tienes hechas pero que suelen resultar gomosas y enganchosas.  Con la pectina se logra una textura tierna y blandita. También vamos a utilizar jarabe de glucosa que va a aportar elasticidad. Y ya sé lo que me vais a decir, que no son ingredientes que tengamos normalmente en casa. Evidentemente yo tampoco los tengo en mi despensa, salvo cuando quiero preparar alguna cosita especial  y entonces tiro de tienda online. Merece realmente la pena utilizarlos si queremos unas chuches espectaculares. Y estas os garantizo que tienen caché.  Son originarias de Francia y allí les llaman Pâte de Fruit. Fijaros si son selectas que podemos encontrarlas en las confiterías al lado de los bombones. Seguro que muchos de vosotros las habéis probado alguna vez. Recibir una cajita de estos dulces es muy preciado para ellos.  Contienen una buena proporción de fruta y además no llevan colorantes. Os convence ahora más? Pues venga va, que nos ponemos con ello. 

Ah! otra cosita, vamos a necesitar un termómetro de cocina sí o sí para controlar un par de  temperaturas durante su elaboración, hay que hacerlo muy preciso para que sean un éxito. Si no tenéis, podéis haceros con uno sencillito como el mío, no hace falta el último modelo del mercado. Y así ya lo tenéis para otras veces.  Pero por favor, no probéis a hacer estos dulces sin controlar la temperatura porque puede ser un desastre y……  el que avisa no es traidor! 😉

Vamos a necesitar:

350 g puré de mango (lo haremos con 2 mangos hermositos)

340 g azúcar 

145 g jarabe de glucosa

15 g pectina de manzana en polvo

4 g zumo de limón

Azúcar para rebozar 

Lo primero que haremos será dejar preparado el molde en el que vamos a verter la mezcla. Lo engrasaremos ligeramente con aceite de girasol (que no deja sabor) para que no haya problemas a la hora de desmoldar. Yo he utilizado un molde que tengo para hacer turrón, pero cualquier molde cuadrado o rectangular os sirve, incluso un tupper. Si tenéis de aquellos moldes de silicona para hacer bombones genial también. Pero para que os hagáis una idea mi molde mide 8 x 21 cm y viene justo para la cantidad preparada, ni hecho aposta! 

Vamos a preparar un puré con la fruta. Para ello, pelamos los mangos, retiramos el hueso y troceamos en pequeño. Lo cocinamos a fuego medio en un cazo durante unos 10 minutos removiéndolo constantemente para que no se nos pegue al fondo. Cuando ya estén blanditos los trituramos con la batidora de cuchillas y pasamos por un colador a otro recipiente para retirar posibles hebras y obtener un puré fino. Pesamos el puré y reservamos los 350 g para nuestra receta.

El resto lo podemos guardar en la nevera para mezclarlo con yogur…  o simplemente para comerlo a cucharadas cuando enfríe. 

Ahora en un recipiente mezclamos la pectina con la mitad del azúcar. Vertemos el puré de mango a un cazo junto la glucosa y el resto del azúcar y calentamos a fuego medio sin dejar de remover hasta que alcance los 60ºC.

En ese momento añadimos la pectina + azúcar y para evitar que se pegue al fondo iremos removiendo la mezcla sin parar hasta que alcance los 106-107ºC. 

Retiramos del fuego, añadimos el zumo de limón y batimos enérgicamente para integrarlo. El limón es un excelente conservante natural. Inmediatamente vertemos en el molde y no lo tocamos para nada. Este paso tiene que ser rápido porque la mezcla empieza a gelificar enseguida.

Dejamos reposar unas horas o mejor toda la noche, cubierto con film, en lugar fresco y seco, nunca en nevera. Veréis que al cocinarse a adquirido una tonalidad más oscura. 

Al día siguiente, retiramos del molde y cortamos en porciones cuadradas de unos 2 cm aprox. Finalmente los rebozamos en azúcar.

Para conservarlos lo ideal es una caja metálica separados entre una capa y otra con papel vegetal.

Es un dulce exquisito. Decidme que probaréis de hacerlos. Esto no os lo podéis perder.

Si no os gusta el mango hay muchas otras frutas para escoger: frutos rojos, piña, kiwi, melocotón….. 

Va a ser verdad eso que dicen de que a nadie le amarga un dulce. Que lo disfrutéis. Besos

Ali 

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