Helado de stracciatella

Cuando el calor aprieta no me apetece otra cosa que no sean bebidas refrescantes con mucho hielo, granizados, sorbetes y helados…. muuuuchos helados. Creo que podría alimentarme solo de ellos, en serio. Con deciros que si echáis un vistazo a mi congelador, de los ocho cajones que tiene, dos están reservados exclusivamente para hielos y jarras de cerveza y otros dos para helados. Que soy un poquito exagerada? Puede, pero a mí me viene de perlas. Este año el calor no me ha pillado desprevenida como otros años. Y sé que tengo mi horno abandonado, pero seguro que no me echa de menos porque bastante tiene durante el resto del año, al pobre no lo dejo descansar. Por eso, esta semana vengo con otro helado rico que, aunque yo lo voy a preparar en heladera, ya sabéis como siempre os digo, que puede prepararse manualmente sin ninguna complicación, más abajo os cuento cómo.

El hacer helados en casa tiene la ventaja de que puedes prepararlos a tu gusto, ajustando la  cantidad tanto de azúcares como de grasas, hacerlos de mil y un sabores, añadirles toppings como trocitos de galletas, almendra crocanti, chispas de chocolate, fruta troceada, salsa de caramelo, de chocolate, toffee……  pero lo mejor de todo es que al no llevar aditivos ni conservantes artificiales resultan mucho más sanos. Desde aquí animo a quienes no tengan heladera a que se hagan con una, no sabéis el rendimiento que le he sacado yo a la mía y eso que en un principio, aunque la deseaba con todas mis fuerzas, me resistía a comprarla por no tener otro trasto más en la cocina. Y pasaba un verano…. y otro…. y otro…. hasta que finalmente pensé: qué carajo! ya le buscaré un sitio. Y así fue. Hacedme caso, es una buena inversión. La diferencia entre un helado artesano y uno comercial es brutal. 

Para hacer el helado manualmente hemos de verter la mezcla de nata, leche, azúcar y azúcar invertido en un recipiente y al congelador.  Y a cada hora hora u hora y media durante las cinco primeras horas lo vamos a batir con unas varillas o un tenedor para romper los cristales de hielo que puedan haberse formado y así obtener un helado cremoso. Por experiencia, para que no se os olvide removerlo cuando toque, os aconsejo que os pongáis una alarma 😉  Una vez que hemos hecho ese proceso las cinco veces, añadiremos las virutas o trocitos minúsculos de chocolate, removeremos y lo dejaremos que se congele por completo, cubierto con film. Es cierto que el proceso así es más pesado pues hay que estar más pendiente, pero el resultado es bueno. 

Ingredientes:

400 ml nata 35% materia grasa

200 ml leche entera

110 g azúcar 

20 g azúcar invertido

30 g chocolate en virutas o troceado muy pequeñito

Opcional:

chocolate 70% cacao derretido

La composición de este helado es bien simple, una base de helado de nata, leche y azúcar a la que vamos a añadir trocitos de chocolate. Lo ideal es trocear el chocolate a cuchillo lo más pequeño que podamos, da igual si se desmenuza, ya que la idea es que el chocolate le dé contraste de sabor al helado y un puntito crujiente. La primera vez que lo hice, mis trozos de chocolate no eran tan pequeños y el helado no resultó ser todo lo agradable en boca que yo esperaba. De todo se aprende. 

Para hacer el mix del helado vamos a mezclar en un cazo la nata, la leche, el azúcar y calentamos a fuego medio removiendo hasta que ésta se derrita. La mezcla no ha de hervir. Retiramos y añadimos el Azúcar invertido. No es obligatorio utilizarlo pero el resultado final es mucho mejor.  Si no lo vais a usar, debéis de ajustar la cantidad de azúcar, un helado de nata insípido no mola nada. El mix del helado lo vamos a guardar en la nevera ya que ha de estar muy frío. Es preferible dejarlo preparado la víspera. 

Al día siguiente, sacamos la mezcla de la nevera, removemos con unas varillas y vertemos en la heladera siguiendo las instrucciones del fabricante.

Mientras el helado se está mantecando aprovechamos para trocear el chocolate, insisto, lo más diminuto posible.

Una vez que el helado ha mantecado añadimos las virutas o trocitos de chocolate y removemos con una espátula o un tenedor para repartirlos de forma homogénea. Este proceso ha de ser rápido antes de que se derrita.  Echamos el helado en un recipiente, cubrimos con film y al congelador un mínimo de 7 horas. 

Lo sacaremos unos 5 minutos antes de servirlo para poder sacar las bolas con facilidad. Para que nos resulte más fácil todavía mojaremos previamente la cuchara sacabolas en agua caliente y secaremos con un paño. 

Podemos servir nuestro helado de stracciatella en cucuruchos de galleta, en vasitos, cuencos o, como en este caso, en copas.

Y como remate final, qué tal un poco de chocolate derretido en el momento de servir nuestro helado? Pero ojo! hemos de derretirlo y dejar que se temple un poco 😉

Que lo disfrutéis. Besos

Ali

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