Melocotones en almíbar

Ya estoy de vuelta por aquí!!! No os podéis imaginar lo que me ha costado coger de nuevo el ritmo después de las vacaciones. Dioooos, he necesitado días y días para adaptarme de nuevo a la rutina. Ya me estaba empezando a asustar porque yo, que soy nervio puro, continué con mis quehaceres pero con una tranquilidad y una parsimonia que no era normal en mí. Que hay que llenar la nevera? bueno, pues compro lo justito para pasar un par de días y ya la cargaré más adelante. Que hay que planchar? Madre mía… con este calor? Seguro que en el armario tengo algo que ponerme mañana. Que hay que ir a hacer unos largos a la piscina? Ufff…. qué pereza, si acaso ya empiezo la semana que viene, no me apetece para nada hacerme la bolsa y total…. me he pasado el verano haciendo largas caminatas, por lo que no estoy tan falta de ejercicio. Y como eso….. pues todo.  Supongo que,  como dicen, el cuerpo es sabio y me ha dado una tregua para ir amoldándome al cambio. Y es que he desconectado muchísimo la verdad, con deciros que el móvil lo llevaba encima pero en silencio, en serio. Me reté a mí misma para ver quién podía más, si el dichoso celular o yo. Así que, lo programé para que sonara únicamente para recibir llamadas de familia y amigos. Tengo que reconocer que los dos primeros días tuve en más de una ocasión la tentación de visitar instagram….. de ver si tenía emails pendientes de leer…. bueno, prácticamente lo que muchos solemos hacer a diario, sobre todo mientras tomamos nuestro cafelito matinal, eh que sí? por lo menos en mi caso. Pues aguanté como una jabata. Y creedme….. se puede vivir sin móvil, aunque no por mucho tiempo jejejjj….. porque por naturaleza el ser humano es curioso y sin que nos demos cuenta, el echar un vistazo al móvil se ha convertido en un acto cotidiano como lo puede ser el cepillarte los dientes, o…..  no sé…. quizá debería poner otro ejemplo,  porque si lo equiparamos a las veces que abrimos la pantalla, es posible que en unos años se nos hayan caído todos pero por desgaste, jejejjj….

Ahora que ya estoy en plena forma y que he retomado mis actividades con normalidaaaaaad vuelvo con una receta que apenas requiere de proceso de elaboración: melocotones en almíbar. Hay que aprovechar ahora que todavía están de temporada. Que aunque los podemos encontrar en cualquier época del año, ahora es cuando están igual más ricos.

Un apunte antes de empezar, deciros que la mejor variedad para hacerlos en almíbar es la de Calanda. Pero yo, como os decía al principio, llevaba tal empanamiento que cuando los compré no me fijé y cogí otra variedad. Ayyyy……. si es que no puede ser…….

Quedan mega ricos igualmente, el único problema es que llevan un poco más de trabajo, pues la parte donde está el hueso es rojiza y hay que retirarla para que el almíbar no se tiña de un tono rojo pardusco. Es simplemente por apariencia estética no por otra cosa.

Pues nada, dicho esto, os cuento cómo hacer unos riquísimos melocotones en almíbar que podemos envasar para hacer conserva, los cuales nos van a venir de perlas para esos días en los que tenemos el frutero pelao.

Mirad, necesitamos:

1 kg de melocotones tersos

1 l agua

500 g azúcar

zumo de 1/2 limón

1 vaina de vainilla

Si los hacemos para consumir en unos días los podemos guardar en la nevera tranquilamente, incluso podemos dejarlos fuera, pues el azúcar es conservante, aunque yo prefiero en nevera. Pero si queremos hacer conserva con ellos hemos de esterilizar previamente los frascos en los que los vamos a guardar. Para esterilizarlos podemos hacerlo de dos formas: o bien los lavamos en el lavavajillas o bien los hervimos, vacíos y destapados, durante unos 10 minutos y dejamos secar al aire. 

Comenzamos lavando los melocotones y secándolos con un papel de cocina. Hacemos un corte longitudinal profundo por todo el perímetro del melocotón llegando al hueso.

Cogemos cada mitad con una mano y las giramos la una en sentido contrario a la otra, para separar las dos mitades. En una de ellas se habrá quedado el hueso que retiraremos con una puntilla con cuidado de no dañar la carne del melocotón. Si usáis la variedad que he utilizado yo, es decir, la que en su parte central es rojiza, podemos retirarla con un sacabolas pequeño y a la vez redondeamos un poco. Si utilizáis de Calanda (los que son de color amarillo pajizo y de mayor tamaño) os ahorraréis este paso.

 A continuación, con un cuchillo afilado o un pelador de vegetales retiramos la piel.

En una olla de base ancha vamos a verter el agua, el azúcar, el zumo colado de 1/2 limón y la vaina de vainilla. Llevamos a fuego alto removiendo hasta que se disuelva el azúcar. Cuando alcance el punto de ebullición añadimos los melocotones y los escaldamos únicamente 2 minutos desde que empieza hervir de nuevo (pensad que al echarlos bajará la temperatura). Solo queremos escaldarlos no cocerlos.

Apartamos la olla del fuego, retiramos los melocotones con delicadeza y los vamos introduciendo en el bote/s de cristal, procurando dejar el menor espacio posible vacío pero sin que queden muy apretados. A continuación volvemos la olla al fuego y dejamos hervir unos 8 minutos a fuego medio-alto hasta obtener un almíbar suave. En caliente vertemos el almíbar junto con la vaina de vainilla sobre los melocotones para que terminen de hacerse. De esta manera nos quedarán firmes pero tiernos a la vez. De ahí la importancia de escaldar solo un par de minutos, porque si lo hacemos por más tiempo es muy probable que nos queden blandurrios y no molan nada.

Cerramos los botes. Si los vamos a consumir en unos días, lo que os decía, los guardamos en la nevera una vez que hayan enfriado. Si los queremos hacer en conserva pondremos los tarros bien cerrados en una olla y haremos un baño María, es decir los cubriremos con agua y dejaremos cocer durante 20 minutos. 

Y ya los tenemos listos. Qué os parece? A mí me chiflan y os puedo asegurar que conforme pasan los días están aún mejor.  Los podemos tomar solos, a trozos en un yogur o incluso utilizarlos para preparar deliciosas tartas……

Por lo pronto, yo me voy a preparar un par de mitades que veo que desde hace rato me están haciendo ojitos.

Os espero aquí a la próxima!! Chaooooooooo

Ali

Consejos y Sugerencias:

*Utilizaremos melocotones tersos, firmes y sin marcas de golpes para un resultado de diez. Los que están maduros es mejor guardarlos para hacer mermeladas. 

*La vaina de vainilla no es obligatoria pero le aporta un toque aromático interesante. No obstante, podéis utilizar cualquier otra especie aromática que os guste como canela o incluso clavo de olor, lavanda…..

*Si los hacemos en conserva se mantendrán en perfecto estado hasta un año o más. Eso sí, no olvidéis ponerle una etiqueta con la fecha de envasado.

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