Galletas de jengibre decoradas

Con esta fotografía y con las dos últimas que veréis en esta entrada he participado en el retofotoadviento2021. Y os preguntaréis que es. Pues mirad, os explico. Es una iniciativa que organizó en instagram  Ana Cristina autora del blog  Memorias de una Mesa.  Para participar en este reto había que presentar una o más fotografías culinarias navideñas, dulces o saladas y la foto ganadora  formaría parte de un calendario de adviento fotográfico. Tuve conocimiento del mismo dando un paseo por las historias de instagram. La verdad es que en un primer momento no le hice mucho asunto a la cosa porque no pensé en presentarme. Pero por alguna razón, días más tarde volvió a aparecer otra historia relacionada con el tema y ya empezó a picarme el gusanillo. Sin embargo cuando se anunciaron algunos de los participantes pensé: pero vamos a ver…. adónde vas tú ilusa, a competir con profesionales de la fotografía….  Ni se te ocurra, ya te lo estás quitando de la cabeza. Pero como ocurre con los niños que, basta que les digas que no hagan tal o cual cosa para que terminen haciéndola, pues igual. Y me dije: porqué no? Si no tengo nada que perder…. yo no soy menos que nadie…. el no ya lo tengo….  Todas esas cosas que nos decimos a nosotros mismos para envalentonarnos 😉 En resumidas, que decidí participar.  El caso es que como había un plazo para la presentación de las fotos y yo me había decidido tarde, pues ya me veis pensando a velocidad de rayo qué era lo que podía preparar y cómo iba a ser la foto. Con el agravante de que al no encontrarme aún en modo Navidad no estaba ambientada y me costaba horrores. Qué estrés xD!!! y todo esto me lo había buscado yo solita. Total para nada, solo por el hecho de participar, pero es que si decido hacer algo… lo hago bien,  por pundonor.  Pundonor, me encanta esta palabra, no os gusta? suena como antigua verdad, pero tiene clase. Bueno, a lo que iba… que me salgo de tiesto 😉  

Después de darle unas cuantas vueltas, finalmente decidí preparar unas galletas jengibre decoradas y, junto con varios atrezos que encontré por casa, disponerlas sobre un tablero de madera vieja que en su momento me había hecho mi amigo Fer y que ve vino de perlas porque le daba un aire rústico-navideño que me molaba mucho.  Tiré varias fotos desde diferentes ángulos y después de mirarlas y remirarlas cuatrocientas veinticinco veces pensé: creo que sí las voy a presentar, no serán de profesional pero para el nivel que tengo ya me están bien. 

Así que aquí os traigo la receta de mis galletas de jengibre. Y digo mis galletas porque con respecto a la receta original he hecho unas variaciones en los ingredientes, por ejemplo, he reducido la cantidad de azúcar, no he añadido miel ni melaza y he sustituido parte de la harina por almendra molida. El resultado son unas galletas tiernas, delicadas y con un sabor especiado brutal. Son de aquellas galletas que no puedes parar de comer porque te enganchan. Madre mía qué peligro tienen!!! En casa no faltan ninguna Navidad, aunque normalmente no las decoro porque llevan su ratito y no siempre dispongo de tiempo, pero esta vez la ocasión lo merecía. 

Y os preguntaréis qué pasó con el reto. Pues lo que yo ya sabía, nanai. Según nos comentó la organizadora, para elegir la mejor foto se basó en criterios fotográficos y yo de fotografía sé lo justo y menos. Pero bueno, contenta porque me he divertido y de eso se trata.  Aunque si hubiera ganado el reto pues….. qué queréis que os diga…. pues que mejor jajjaajj…… Eso que nos han inculcado toda la vida de que lo importante es participar está muy bien pero todos sabemos que es la frase de consuelo para los perdedores 😦  En fin, otra vez será. O no…. ya veremos. 

Bueno oye,  os cuento como hacer las galletas y prometedme que las vais a hacer.  Dependiendo de cómo sean de grandes vuestros cortadores de galletas os saldrán más o menos cantidad. 

Necesitamos: 

250 g harina

30 g almendra molida

150 g mantequilla a temperatura ambiente

80 g azúcar moreno

2 yemas de huevo

15 g canela

8 g jengibre 

1 c/c nuez moscada

1 pizca de sal

Para la decoración:

Preparado de glasa en tubo

Antes de empezar, en un molinillo o procesadora de alimentos vamos a moler el azúcar moreno. He comprobado que de esta manera la textura de las galletas es mucho más tierna y crujiente. En un recipiente amplio mezclamos la harina, el azúcar moreno, la almendra molida, las especias, la pizca de sal y la mantequilla fría cortada en dados. Mezclamos con los dedos hasta que se forme una especie de migas. Añadimos entonces las yemas de huevo y continuamos cohesionando los ingredientes hasta formar un bloque de masa.

Colocamos la masa entre dos papeles de hornear y con ayuda de un rodillo la estiramos hasta dejarla con un grosor de unos 4mm aprox.

Dejamos enfriar en la nevera 1/2 h para que endurezca y así poder cortar las galletas con facilidad. Les damos forma con los cortadores. 

Si no tenemos algún cortador que nos gustaría, siempre podemos dibujar la forma en papel vegetal a modo plantilla y colocarlo sobre la masa para recortarlo con un cuchillo afilado. Se tarda más tiempo en hacerlo pero es una buena opción para cuando no encuentras ese cortador que te gusta o simplemente no lo compras para no almacenar más trastos ;-

Pondremos a precalentar el horno a 180ºC con calor arriba y abajo y mientras tanto dejaremos la bandeja con las galletas ya cortadas en la nevera a enfriar. Deben estar frías al meterlas en el horno para que no pierdan la forma al hornearse. Horneamos durante 12 minutos. Retiramos del horno y las traspasamos a una rejilla con mucho cuidado porque están muy tiernas y se rompen con facilidad. 

Hasta que no estén frías completamente no podemos decorarlas.

Para decorarlas tenemos varias opciones: hacer la glasa casera, comprar el preparado de glasa en polvo al que se le añade agua o comprarla ya elaborada.  Sinceramente he optado por lo práctico y la he comprado ya preparada pues tiene la densidad adecuada para decorar.  El inconveniente que tiene el hacerla casera es que al contener claras de huevo en crudo corremos el riesgo de intoxicación por salmonela. Aunque está la opción de sustituir las claras frescas por pasteurizadas, clara de huevo deshidratada o por polvo de merengue. Otro inconveniente, por llamarlo así, es que hemos de ser muy precisos y procurar que tenga una densidad media, ya que si la dejamos demasiado líquida los dibujos se extenderán emborronando la galleta y si tiene poca fluidez no saldrá por la boquilla. 

Así que, vosotros decidís. Yo esta vez he ido a lo cómodo.

A la hora de decorar las galletas vamos a necesitar un poco de pulso, así que ya sabéis, no os toméis un café justo antes jejjj… La forma correcta de hacerlo es sin apoyar la boquilla sobre la galleta sino elevarla un poco para que el glaseado vaya cayendo hacia abajo, presionando el tubo de forma constante para que el glaseado fluya de manera continua y lograr así un trazo firme. Todo es cuestión de práctica. 

No os desaniméis si no os sale a la primera, a la tercera ya le habréis cogido un poco el truco. Yo aún tengo que mejorar muchísimo, pero como no es algo que haga a diario pues así pasa, que cuando lo vuelvo a hacer al cabo de un tiempo es como si empezara de nuevo. En fin, me defiendo como puedo. Bueno, conforme las vayamos decorando las dejaremos sobre una bandeja, unas separadas de otras, nunca apiladas porque el glaseado necesita uno o dos días para secarse bien. Así que las dejaremos extendidas sobre una bandeja y dejaremos secar en un lugar donde no haya corrientes de aire o se deformará el dibujo. Por tanto, no se os ocurra darles aire con el secador para acelerar el secado porque destrozaréis el trabajo y sería una pena. 

Para conservarlas ya sabéis, una caja de lata. Nunca en tupper porque se ablandan. Ni siquiera en frasco de cristal. 

Tanto si están decoradas como si no, son una auténtica delicia. Y son una buena opción de regalo, solo hay que comprar una bonita caja de galletas.

En cuanto a la proporción de especias podéis variarla a vuestro gusto. Yo la he ajustado para que haya un equilibrio de sabores. 

Pues esto ha sido todo. Desde aquí os animo a que las preparéis porque estoy segura de que os van a encantar. Si las incorporáis a vuestra bandeja de dulces navideños vais a ver que en un abrir y cerrar de ojos desaparecerán. Señal de que habrán gustado. 

Que las disfrutéis. Un beso

Ali

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