
Entonces todos vais a querer helado? Pues venga va, marchando… que hoy lo tengo bueno, bonito y barato. Si hemos de morir achicharrados por este calor insano, pues oye, que nos pille disfrutando de un delicioso helado, qué menos…! Y es que esta nueva ola de calor está siendo muy muy bestia. Ayer por lo visto se alcanzó el pico más alto de la semana, pero vamos…. que yo no he notado ninguna diferencia con hoy, seguimos igual. Y aquí en el Mediterráneo con la humedad que tenemos ni os cuento. De nada sirve bajar persianas, tomar mucho líquido o estar todo el día a remojo, que por cierto, me está cogiendo un complejo de pez…. El otro día una amiga me decía: Pero qué tienes ahí? Y yo: el qué?…. esto?…. ah nada…. son unas escamas que me están saliendo. No sé que va a ser de nosotros! Cada vez hay más incendios forestales, más emisiones de carbono, los glaciares perdiendo hielo… A este paso me voy a quedar con las ganas de visitarlos, a la porra la hucha gigante con monedas de dos euros! Por no hablar de la sequía que también nos está pasando factura y sino que se lo digan a los pobres agricultores que se están viendo obligados a cambiar el tipo de producción por otra más de secano para poder recolectar algo, sino a ver de qué… A partir de ahora todo el mundo a comer pistachos! Si los quieres los tomas y si no los dejas… como las lentejas. En fin, que la cosa no pinta nada bien. Fijaros que el otro día leía en el periódico que para recuperar una tierra perdida por una sequía de doce meses se necesitaban más de 30 años para recuperarla. Oh my good!! La buena noticia es que para el 2050 está previsto que se normalice el tema del calentamiento global, eso si no nos hemos extinguido antes.
Cambiando de tema, el helado que os traigo hoy bien podría decirse que es el broche perfecto para cerrar una comida o cena. Es mega cremoso y con un sabor…uhmm…. de esos que no puedes parar de comer. No es la primera vez que lo preparo, contando así por encima diría que esta es la sexta en lo que llevamos de verano, sin embargo, hasta hoy no habido ocasión de tirar unas fotos un poco decentes. Es que hacer fotos de helados con el calor que pega es prácticamente inviable, se derriten antes de enfocar la cámara y sufro, sufro mucho. Total que como aquí a la menda le gusta madrugar, eiiii… que no es broma que es así, pues esta mañana antes de que el Lorenzo hiciera su gran aparición me he liado a hacer las fotos todo lo rápido que he podido y aquí vengo a traeros la receta para que os animéis a hacerla. Os va a encantar, palabrita!
Mirad, necesitamos:
600 g nata 35% m/g semimontada
400 g leche condensada
250 ml café expresso (4-5 cápsulas)
galletas oreo (sin el relleno) en trocitos, 12 u.

Comenzamos preparando el mix del helado, es decir, la mezcla que después vamos a mantecar en la heladera o a mano. Para ello vamos a hacer el café expresso y lo mezclamos con la leche condensada. Dejamos entibiar y llevamos al frigo a enfriar por completo. Cuando ya esté fría la mezcla batimos la nata hasta que esté espumosa, es decir, que forme picos suaves y la añadimos la mezcla anterior removiendo suavemente con unas varillas hasta integrar. Vertemos en un recipiente hermético y llevamos a la nevera a enfriar durante unas horas, mejor de un día para otro.
Al día siguiente retiramos del frigo, removemos con suavidad con unas varillas para homogeneizar la mezcla y a continuación hacemos el helado siguiendo las instrucciones de nuestra heladera. Cuando falten un par de minutos añadimos de poco en poco los trocitos de galleta para que se repartan bien (ojo! sin el relleno o quedará demasiado dulce y se apoderará del sabor del café)
Volcamos el helado en un recipiente y llevamos al congelador a endurecer de 2 a 4 horas.

Si no vamos a usar heladera, pondremos el mix del helado en el recipiente y llevamos al congelador. Cuando haya transcurrido 1 hora lo sacamos y batimos con unas varillas eléctricas o, en su defecto, con un tenedor enérgicamente. De este modo romperemos los cristales de hielo que puedan haberse formado. Llevamos de nuevo al congelador. A la hora siguiente repetimos la operación y así un par de veces más. Veremos que ya está más denso y cremoso. Será el momento de añadir los trocitos de galletas y repartirlos. Dejamos en el congelador hasta el momento de consumir, de 2 a 4 horas.
Previo a servirlo, lo sacaremos del congelador entre 5 y 10´ antes para que se temple, dependiendo del calor que haga ese día.

A ver quien es el que se resiste ahora…
Que lo disfrutéis. Hasta la próxima.
Ali
