
No os descubro nada si os digo que las bebidas vegetales son una excelente alternativa para aquellas personas que son intolerantes a la lactosa…. para veganas… o simplemente para quienes llevan una dieta saludable….. En la actualidad este tipo de bebidas están en auge y las más populares, ya sabéis… son las de soja, de avena, de coco, de arroz, de almendras… Después hay otras menos conocidas como las de quinoa, sésamo e incluso de semillas de alpiste. Sí…. yo también tuve que leerlo dos veces la primera vez, además se me quedó una cara de moderna que delataba claramente lo que estaba pensando: estamos locos o qué ? Menos mal que mi amiga Wiki me dijo que se trata de un tipo de cereal apto para el consumo humano, no es el mismo le echamos de comer a los pájaros. Uff…. ya pude dormir tranquila esa noche.
El caso es que hasta hace muy poco no era yo muy fan de estas bebidas, lo reconozco. Y no será porque no he puesto voluntad…. pero es que algunas tienen un puntito ahí que no acaba de hacer, no sé… Y cuando veo a algunas de mis compañeros de curro que piden el café con leche de soja, Dios…. a mí que me perdonen… pero es que solo con ver el color se me quitan las ganas. Y pongo la mano en el fuego a que me daréis la razón, independientemente de si sois o no amantes de este tipo de bebidas.
Sin embargo, hace poco he descubierto que si las tomo frías de nevera, endulzadas y con un pelín de canela, la cosa cambia al 100%. Vamos…. que he pasado de odiarlas a amarlas. Pero las he de tomar preparadas como os digo y, si puede ser, con hielo muy muy picado, rollo granizado. Me lo han de dar así, disfrazado, como a los niños cuando no quieren comer verduritas.
Total que como elaborar esta clase de bebidas es de lo más simple de hacer, hoy me he liado a preparar leche de almendras casera. Así de esta manera controlo los ingredientes y la hago a mi gusto. Y quién sabe, quizá más adelante me anime a incorporarla en algún dulce. Todo se andará. De momento he de familiarizarme con ellas.
Comentaros que con las cantidades que os indico conseguimos que tenga un buen sabor a almendra y una textura agradable en boca. Pero como va en gustos, si la queréis más ligera tan solo hay que añadirle un poco más de agua al final. La conservaremos en nevera y en botella de cristal. Nos durará en perfecto estado de tres a cuatro días, no más, al no llevar conservantes es lo que tiene.
No me enredo más y os cuento cómo hacerla.
Ingredientes:
300 g almendras crudas con piel
800 ml agua mineral
endulzante al gusto
Podemos utilizar las almendras con o sin piel, es indiferente, pero sobre todo que sea cruda. Yo la he utilizado con piel para no complicarme la vida, por aquello de no tener que andar escaldando la almendra y retirando la piel una a una. Después os diré cómo aprovechar los restos, que aquí no se tira nada!
La noche anterior ponemos las almendras en remojo con agua fría de manera que las cubra.

Las dejamos en la nevera para que no se corrompa el agua sobre todo si hace calor. En invierno podemos dejarlas fuera. El hecho de ponerlas en remojo nos ayudará a que se trituren bien y se digieran mejor. Al día siguiente, escurrimos las almendras y desechamos ese agua. Las pasamos bajo el chorro de agua del grifo y las ponemos en el vaso de la batidora o de la procesadora de alimentos junto con 1/3 parte del agua.

Trituramos a velocidad máxima, añadimos el resto del agua y terminamos de triturar. A continuación la filtramos a través un colador de tela a un cuenco grande. En el mercado encontraremos bolsas especiales para hacer leches vegetales aunque también podemos utilizar un trozo grande de tela de algodón limpio como en este caso.

Hacemos un atillo y estrujamos bien con las manos para extraer todo el jugo posible y que en el interior solo quede la pulpa de la almendra.

Y estos son los restos de la almendra que, como os decía al principio, podemos aprovechar. Cómo? Pues mirad, los extendemos en una bandeja y los desecamos en el horno a 65ºC durante un par de horas. Retiramos y dejamos que se enfríen por completo antes de triturarlos para obtener un polvo de almendra finísimo que podremos utilizar en sustitución de la harina común.

Y ya tenemos nuestra bebida de almendras hecha. Endulzamos al gusto, la pasamos a una botella de cristal y conservamos en nevera para consumir en 3-4 días. Cuando la vayamos a tomar la agitaremos para mover los posos que hayan quedado en el fondo.

Ya habéis visto lo fácil es de preparar, rápido y con pocos ingredientes y utensilios. Si no os gusta la almendra os invito a que probéis con avellanas aromatizada con cacao en polvo. Riquísima.
Hasta la próxima,
Ali
Consejos y sugerencias:
*El agua de remojar las almendras podemos utilizarla para regar alguna plantita, siempre le aportará algún nutriente.
*Podemos aromatizar nuestras bebidas vegetales con vainilla, canela, cacao, polvo de fruta deshidratada…
