Victoria Sponge Cake

La tarta de hoy es todo un clásico británico. El nombre le viene dado porque dicen que la Reina Victoria de Inglaterra tenía por costumbre tomar un pedazo de esta tarta en el afternoon tea. Yo, que soy mucho de visualizar escenas, me la imagino toda ella muy glamurosa, ataviada con un vestido de escote pronunciado,  hombros al descubierto, un tocado por peinado y luciendo un valioso collar, asiendo con una mano la taza de porcelana fina floreada y con la otra sujetando el platito, mientras bebe a pequeños sorbos su té negro con nube de leche al tiempo que conversa con sus amistades femeninas de la aristocracia. Lo véis vosotros también? Aunque quizá lo de glamurosa sea mucho decir porque la buena mujer destacaba por su manera compulsiva de comer y eso…..  pues no resulta muy refinado que digamos. Pero cada cual es libre de comer como quiera, o no? Pues eso. Así que aquí…. cremallera.

Esta tarta es muy sencilla. La clásica se compone de dos capas de bizcocho rellenas con mermelada de fresa y nata montada y espolvoreada con azúcar glass. Quizá por eso también se le conoce como Victoria Sandwich. Después cada cual la tunea a su gusto. En mi caso la mermelada la he sustituido por fresas a trozos para hacerla más ligera. El bizcocho que se utiliza es bien fácil de recordar pues tan solo lleva cuatro ingredientes y las cantidades de cada uno de ellos es la misma. Aquí lo conocemos como bizcocho cuatro cuartos y la regla es muy simple: partiendo del peso de los huevos sin cascarón, añadimos el mismo peso en mantequilla, en harina y en azúcar. Como véis no lleva impulsor químico. Y os preguntaréis porqué queda tan tierno. Pues mirad, el secreto está en batir mucho la mantequilla (que deberá estar blandita) junto con el azúcar, trabajándola hasta que esponje y adquiera una tonalidad blanquecina. De esta forma incorporamos aire a la mezcla logrando un bizcocho firme pero a la vez muy tierno y sin necesidad de impulsores. Si no hacemos ese batido prolongado el resultado será un mazacote y muy pesado de comer. Es un bizcocho que mejora con el paso de los días, eso sí, hay que envolverlo bien en film transparente para que no se reseque y dejarlo siempre a temperatura ambiente, nunca en la nevera porque con el frío se endurece bastante al llevar mantequilla. Y esto es un dato que no hemos de obviar si queremos disfrutar de un delicioso bizcocho. Pero claro, qué pasa si queremos dejar la tarta preparada con antelación? No podemos dejarla a temperatura ambiente al llevar nata! Mi recomendación es la siguiente: lo primero de todo hacer una tarta acorde al número de comensales para que sobre lo menos posible. Dejamos los bizcochos envueltos individualmente en film fuera de la nevera.  Montamos la nata, lavamos y troceamos las frutas y llevamos al frigo. Y como el montaje de la tarta nos va a llevar a lo sumo cinco minutos, pues la armamos en el momento de consumirla. Así también nos aseguramos de que las frutas se mantienen íntegras. 

Dicho esto, vamos a comenzar. Para un molde de 13 x 8 cm necesitamos:

Para el bizcocho:

2 huevos “M” (120 g aprox) a temperatura ambiente

120 g mantequilla blanda

120 g harina

120 g azúcar

Para el relleno y cobertura:

500 ml nata líquida 35% m/g

100 g azúcar glass

fresas

Precalentamos el horno a 165ºC con calor arriba y abajo. Engrasamos el molde con mantequilla y/o spray desmoldante, colocamos un circulo de papel vegetal en la base y espolvoreamos las paredes con harina retirando el exceso.

Comenzamos batiendo con varillas eléctricas y a velocidad media-alta la mantequilla junto con el azúcar durante unos 5 minutos hasta que esponje y blanquee. A continuación, bajamos un poco la velocidad y añadimos los huevos de uno en uno, es decir, hasta que no esté bien combinado el primero no añadimos el segundo. Tamizamos la harina y la incorporamos en varias tantas, mezclando esta vez con una espátula de mano con suavidad y movimientos envolventes, es decir, desde abajo hacia arriba para que no pierda volumen. En este punto también es importante no sobrebatir la mezcla, así que cuando hayamos incorporado toda la harina y veamos que no hay grumos paramos de mezclar.  Vertemos la masa en el molde, le damos unos golpes en la base para asentar la masa y que no queden huecos e introducimos en el nivel medio del horno. Cocinamos durante unos 40 minutos aprox. Comprobamos que está hecho clavando en el centro un palillo de brocheta y si éste sale limpio ya podemos apagar el horno. Dejamos dentro con la puerta entreabierta unos cinco minutos y a continuación retiramos a una rejilla. Pasados unos minutos desmoldamos y dejamos enfriar. 

Una vez que el bizcocho ha enfriado lo cortamos en dos con ayuda de una lira o un cuchillo de sierra. Si el bizcocho ha salido con copete lo nivelamos.  Envolvemos individualmente en film transparente y dejamos reposar. 

Montamos la nata. No hace falta que os diga que para que monte bien ha de estar muy fría. Un buen truco consiste en meter el recipiente y las varillas también la nevera.  Para endulzarla vamos a usar azúcar glass ya que pesa menos y así después se mantendrá por más tiempo firme. Comenzamos batiendo la nata con varillas eléctricas a velocidad alta. En cuanto empiece a tomar cuerpo añadimos el azúcar glass en forma de lluvia y terminamos de montar. Hemos de conseguir que esté bien firme pero estaremos pendientes en todo momento de no excedernos con el batido para que no se haga mantequilla. Reservamos en el frigo.

En cuanto a las fresas, una vez lavadas y escurridas, las vamos a cortar en trozos dejando algunas enteras para la decoración final. 

Comenzamos con el montaje poniendo el bizcocho base sobre el plato o stand de presentación. Con ayuda de una manga pastelera o una espátula extendemos una capa de nata, colocamos las fresas troceadas y cubrimos con más nata. Ponemos el otro bizcocho encima a modo de tapa y presionamos ligeramente.

Extendemos otra capa de nata por encima y decoramos con más fresas.

A la hora de cortar las porciones lo haremos con un cuchillo de sierra. 

Y ya podemos disfrutar de esta sencilla pero, sin duda, deliciosa Victoria Sponge Cake. Sugiero tomarla a media tarde cuando ya hace un buen rato que hemos comido, así si nos pilla con hambre la apreciaremos mejor. Y qué tal si la acompañamos con un té como hacía la reina Victoria?

Dedicado a todas las madres del mundo pero en especial a la mía. 

CONSEJOS Y SUGERENCIAS:

*El hecho de que no necesite impulsor químico no quiere decir que no se le pueda añadir. Para estas cantidades sería añadir una cucharadita de las del café.

*Cualquier fruta le viene bien a esta tarta, la más común es la fresa, pero podemos usar frutos rojos mezclados y quedará muy linda también. 

*Como extra, podemos añadir extracto de vainilla, pero poquita cantidad para que no le quite protagonismo al sabor de la mantequilla. 

*Para darle más estabilidad a la nata podemos usar estabilizantes que venden específicos para eso o también utilizar polvos de cuajada o  queso crema…. siendo siempre conscientes de modificarán el sabor. 

3 comentarios sobre “Victoria Sponge Cake

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