Cheesecake con mermelada de arándanos

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De todas las tartas del mundo mundial, la que más gusta en casa, de siempre, es la de queso o, como se le suele llamar ahora, cheesecake. Es que nos hemos vuelto muy modernos 🙂  Es de esas tartas que se han consolidado en el mundo de la repostería y que no pasará nunca de moda. Que cuál es el origen de esta tarta? A cualquiera que preguntemos nos dirá que es una tarta americana. Sí, lo es. Pero, por lo que he leído, no surgió allí sino en Grecia con motivo de los primeros Juegos Olímpicos de la historia. Os cuento, por lo visto esta tarta formaba parte del menú de los atletas por la cantidad de energía que les aportaba. Después se extendió al resto de países de Europa y fue adquiriendo diferentes versiones. Finalmente llegó a EEUU gracias a los primeros colonos europeos. Y allí, fue donde se empezó a elaborar tal y como la conocemos hoy en día, con queso crema, aunque su autoría no se deba a un ciudadano estadounidense sinó a un alemán.

Después de esta breve clase de historia, deciros que nosotros tenemos por tradición prepararla para el día del padre. En realidad, ya no nos planteamos hacer otra diferente. Sin embargo, cada año la vamos tuneando para hacerla distinta. Este año vamos a hacer la base y la pared de la tarta de un crujiente de galleta y después la vamos a embellecer con una mermelada de arándanos que vamos a hacer en un pispás, ya veréis. Aunque también podéis comprar la mermelada hecha, pero ya os anuncio que se hace enseguida y está doblemente más buena. Además sin conservantes artificiales, sin colorantes, bla, bla, bla…. 🙂 Lo que no cambia nunca es la textura tan melosa que se consigue con el horneado al baño maría. Es el secreto de esta tarta.

Os he convencido? Espero haberlo hecho una vez leáis el post. No os hago esperar más, vamos con la receta.

Ingredientes que necesitamos (para un molde de 15 x 7 cm):

Para la base y pared del molde:

1 paquete de galletas tipo digestive

100 g mantequilla

Para el relleno:

500 g queso crema tipo philadelphia

5 huevos “L”

150 g azúcar

150 ml nata líquida 35% materia grasa

Para la mermelada de arándanos:

250 g arándanos

75 g azúcar

zumo de 1/2 limón

Esta tarta la vamos a hacer el día anterior ya que debe asentarse y enfriar por completo antes de comerla. Fijaros que cuando la saquéis de la nevera pesará el doble que cuando la pusisteis a enfriar.

Lo primero que haremos será el crujiente de galletas y para ello vamos a triturar éstas hasta que estén molidas y mezclamos con la mantequilla que habremos derretido en el microondas.

Cubrimos la base y la pared del molde en el que previamente habremos colocado papel vegetal para facilitar el desmoldado de la tarta. Lo vamos a ir aplanando con ayuda del reverso de una cuchara hasta que nos quede totalmente forrado.

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Horneamos durante 15´ a 180ºC y dejamos enfriar por completo. Al hornearlo vamos a evitar que se desmigue y se mezcle con el relleno después. Aparte de que después  la galleta va a quedar muy crujiente. Otra opción, en lugar de hornear, es meter el molde en el congelador mientras se prepara el relleno, pero la galleta ya no quedará igual de crujiente.

Continuamos ahora preparando el relleno. Batimos unos minutos el queso crema, añadimos la nata, seguidamente el azúcar y finalmente los huevos de uno en uno. Lo haremos a una velocidad media-baja para evitar que coja aire y puedan aparecer burbujas en el interior cuando se hornee.

Y ahora llega el momento de hornear. Podéis hacerlo de dos maneras: poniendo directamente el molde en la bandeja del horno o,  como en este caso, cocinándolo al baño maría dentro del horno que consiste en colocar el molde de la tarta dentro de otro recipiente con agua muy caliente de manera que cubra las 2/3 partes. Os aconsejo ésta ultima opción por varias razones: primero porque con este sistema el calor se va a repartir uniformemente por todas partes igual; segundo porque vamos a evitar que en un descuido se nos pueda quemar la tarta y, la tercera y más importante, porque nos va a quedar mucho más cremosa.

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Si vais a utilizar un molde desmoldable y creéis que puede entrarle agua, podéis hacer el baño maría colocando en la base del horno una bandeja honda con agua caliente y poniendo el molde de la tarta sobre una rejilla. No os puedo garantizar nada porque no he probado de hacerlo así pero puede ser una buena solucción ya que se asemeja al crearse humedad  dentro del horno. Vamos a utilizar una temperatura no muy alta, unos 150ºC  y con calor sólo abajo durante 1 y 1/2h. Al cocinarse despacio evitaremos que crezca demasiado rápido y que cuando se enfríe se hunda por el centro. Tampoco vamos a abrir el horno en todo ese tiempo para no provocar cambios bruscos de temperatura y que puedan aparecer grietas en la superficie.

Una vez pasado el tiempo dejaremos la tarta dentro del horno apagado durante 1h más. Retiramos del horno, dejamos enfriar dentro del molde sobre una rejilla y después lo llevamos a reposar a la nevera de 10 a 12 horas sin desmoldar. Hay que desmoldar cuando esté muy fría y reposada, sinó se nos partirá como un rompecabezas.

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Para hacer la mermelada pondremos a cocer los arándanos junto con el azúcar y el zumo de 1/2  limón a fuego medio hasta que se consuma el jugo resultante, sin dejar de prestarle atención para evitar que se pegue al fondo. Lo removeremos de vez en cuando pero muy suavemente. Hay que procurar que la fruta se deshaga lo menos posible. El zumo de limón previene que se oxide la fruta y es un conservante natural.

Podéis utilizar la mermelada que más os guste, cualquiera le va bien, aunque las que provienen de frutas ácidas combinan mejor con esta tarta, por el contraste. Reservamos en un recipiente cerrado en el frigo.

Sacamos la tarta del frigo, desmoldamos con delicadeza y extendemos la mermelada por la superficie.

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Uffff….. quisiera que la probarais en este momento. La textura en boca es espectacularmente cremosa.

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Esto es pecado mortal, creedme.

Hasta aquí la entrada de hoy. Espero haberos convencido de que os animéis a hacerla. Ya habéis visto que no tiene ninguna complicación, eso sí,  procurad tener en cuenta  los consejos que os doy y os saldrá de diez.  Estoy segura de que quienes la prueben  os llenarán la cara de besos.

Hasta la próxima. Que seáis felices.

Ali

4 comentarios sobre “Cheesecake con mermelada de arándanos

    1. Sí puede ser. El queso se ha de batir unos segundos para que resulte más fácil mezclarlo con el resto de ingredientes. Después cuando añadas los demás ingredientes hazlo con varillas de mano o, si tu batidora tiene varias velocidades, escoge la más baja. Hay que intentar que la mezcla coja el menor aire posible. Ya me cuentas que tal se te ha dado. Un beso wapa.

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