Tarta de cumpleaños de chocolate y trufa

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Cuando hay peques en la familia nos parece que siempre van a ser así….. peques. Pero antes de que te des cuenta pasas de estar cambiando pañales a dejarles el coche para salir de fiesta. Y piensas Dios míopero si parece que fue ayer cuando nació!! Es entonces cuando realmente somos conscientes del paso del tiempo y de que no podemos pararlo por mucho que nos empeñemos.  Cuando son pequeños quisiéramos que se detuviera el tiempo para poder disfrutarlos un poquito más, verdad?  Y es que tienen esas ocurrencias típicas de la inocencia que te sorprenden con preguntas de lo más curioso como: cuanta sal hay en el mar?…… porqué vuelan los pájaros? o….  porqué el cielo es azul? ……….  que muchas veces tienes que pararte un momento para pensar una respuesta que les convenza, porque de no ser así, te hacen otra  y después otra….. en fin, que no tienen hartura  🙂   Te colman de besos y abrazos y te vuelves un ser invencible pues a tu lado siempre se sienten seguros. Y eso te reconforta porque por todos los medios procuras que tengan una infancia feliz, con sus límites, pero por encima de todo….. feliz.   Y aunque está claro que el paso de los años no perdona hay que pensar que cada edad tiene sus cosas buenas. Por suerte, siempre nos quedarán los recuerdos inmortalizados en vídeos o fotografías. 

Hoy es un día de celebración en mi casa pues Alberto cumple 20 años. Aquel niño movido…. temerario…. cariñoso…. alegre y siempre sonriente se me ha hecho mayor y se ha convertido en un encantador joven del que estoy muy muy orgullosa. A mí me tiene enamorada como a cualquier madre sus hijos. Ponerme un babero please 😉

Como no era para menos y siendo que le encanta el chocolate le he preparado una super tarta que está para chuparse los dedos. Y para darle un poquito de alegría la he decorado con unos cuantos elementos de lo más caprichoso. Os cuento como hacerla. 

Ingredientes para el bizcocho:

300 g harina

375 g azúcar

90 g cacao puro en polvo

3 huevos “M”

165 ml aceite girasol

210 ml agua hirviendo

1 cda levadura química (10 g)

1 cda bicarbonato (10 g)

1/2 sal (3 g)

300 ml buttermilk que haremos con:

*280 ml leche entera

*20 ml zumo limón

Para el relleno y cobertura:

500 ml nata vegetal

20 g cacao puro en polvo

Para los chorretes:

150 g chocolate de cobertura

1 cda de aceite de coco o girasol

Para los adornos:

bolas de chocolate, galletitas, chocolatinas, macarons, bombones, aros de chocolate…….. (lo que os apetezca)

Con los ingredientes que os indico tendréis para hacer 3 bizcochos de 15 cm de diámetro. Aunque otra opción es hacer un único bizcocho y cortarlo en tres. Pero mi consejo es que los hagáis individualmente ya que tardan menos tiempo en hornearse y quedan más tiernos y jugosos. Si hacemos uno sólo tardará demasiado en cocerse el centro, con lo cual el resto del bizcocho se recocerá y quedará seco. Ahí ya…. como vosotros queráis, pero tenía que comentároslo.

Si os decicís por la primera opción, lo que haremos será dividir los ingredientes en tres y prepararemos la masa de cada uno justo en el momento antes de hornear. Y os explico el porqué.  Mirad, como habréis visto esta receta aparte de levadura lleva también  bicarbonato. El bicarbonato al contrario que la levadura (que actúa con el calor) se activa de inmediato cuando entra en contacto con un ingrediente ácido. Este ingrediente lo tenemos en el limón que emplearemos para hacer el buttermilk del que ahora hablaremos. Por tanto, prepararemos la masa cuando vayamos a introducir el molde en el horno y no antes, porque si empieza a actuar antes de tiempo, cuando lo vayamos a hornear habrá perdido su propiedad y el resultado no será el que esperamos. 

Respecto del buttermilk o suero de leche como lo conocemos aquí, estoy segura que la mayoría ya estáis familiarizad@s con este ingrediente. Para quienes que no, os diré que es lo más de lo más. Yo creo que era el secreto mejor guardado de las tartas americanas. Alguien lo desveló y habría que hacerle la ola ya que existe un antes y un después.  En la mayoría de las tartas, por no decir en todas, lo utilizan. El buttermilk aporta una jugosidad increíble a los bizcochos y los mantiene por más tiempo tiernos y jugosos, siempre que tengamos la precaución de conservarlos en recipiente hermético o envueltos en papel film. Si los dejamos al aire varios días, para lo único que servirán será para mojarlos en leche. 

Como no es fácil encontrarlo ya preparado lo vamos a hacer casero. Para ello vertemos la leche en un recipiente y le añadimos la cantidad de zumo de limón indicado, previamente colado. Lo vamos a dejar actuar de 10 a 15 minutos, sin tocar ni remover. Pronto veremos que la leche tiene aspecto de estar cortada. Ese es el punto ideal. Lo reservaremos hasta el momento de usarlo. Quizá el ingrediente que pueda sustituir al buttermilk sea el yogur pero, desde ya, os digo que no es lo mismo.

Y ahora sí, vamos ya con la tarta. Ponemos el horno a precalentar a 170ºC con calor arriba y abajo. Dejamos preparado el molde engrasado con mantequilla y le vamos a colocar un círculo de papel vegetal cubriendo la base. Esto nos ayudará a desmoldarlo fácilmente. 

Una vez tengamos divididos los ingredientes comenzamos con el primero de los bizcochos. Por un lado mezclamos los ingredientes secos previamente tamizados. En otro recipiente batimos los huevos, la leche y el buttermilk. Unimos los ingredientes secos a los húmedos, removiendo con unas varillas manuales pero sin batir. Añadimos el agua hirviendo y terminamos de mezclar con suavidad. Vertemos en el molde. Horneamos unos 35 minutos aprox. Comprobaremos el punto de cocción pinchando con una brocheta y si sale limpio lo retiramos. Hemos de estar atentos para que en cuanto estén hechos, retirarlos. Si los dejamos más tiempo, pasa lo que comentaba más arriba, que se recuecen y quedan secos. Esto es aplicable a cualquier bizcocho. Nos encontramos muchas veces que no nos queda igual el mismo bizcocho que estamos hart@s de hacer y no sabemos el porqué. Pues es por eso, con sólo cinco minutos más de horneado podemos pifiarla. Es preferible que quede un pelín humedo, pero sólo un poquito, pues con el calor residual acabará de hacerse.

Lo dejamos reposar 10 minutos, desmoldamos y traspasamos a una rejilla a enfriar.

Haremos lo mismo con los otros dos bizcochos que nos quedan por hacer. Si tenemos tiempo lo ideal es dejarlos hechos la víspera para que se asiente la miga, envueltos en film y en nevera. En el momento del montaje de la tarta con ayuda de una lira los nivelamos para retirar el copete y los dejamos con un grosor de unos 3 cm.

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A continuación vamos a preparar la trufa. Esta es una trufa saludable. Sí, porque la vamos a hacer con cacao puro en polvo y nata vegetal. Porqué con esta nata? Por varias razones de las que ya os hablé en otras entradas pero que os cuento de nuevo. La nata vegetal tiene la ventaja de que aguanta fuera de la nevera sin estropearse durante bastantes horas, lo cual es ideal para utilizar en verano (aunque si el termómetro marca los 50ºC….. ahí ya no respondo 🙂  ) Podemos batirla todo lo que queramos que nunca, habéis leído bien, nunca se corta, ni se hace mantequilla. Mantiene la forma desde el primer momento sin venirse abajo ni aguarse, lo que nos permite hacer decoraciones. Es apta para personas con intolerancia a la lactosa. Es fantástica. Su sabor es diferente al de la nata de leche de vaca pero está rica. Y siempre le podemos añadir saborizantes naturales como por ejemplo polvo de frutas deshidratadas, extracto de vainilla….. pues admite cualquier sabor. Mirad, los que me seguís ya habréis visto que no hago publicidad de ningún producto que utilizo, no va conmigo. Sin embargo, hoy quiero hacer una excepción pero por vosotros, pues quiero que obtengáis una trufa fetén. Y es que no todas las natas vegetales son iguales. No todas montan igual ni saben igual. Yo utilizo “Ambiante” de Puratos. La descubrí hace mucho tiempo y soy fiel a ella cuando la necesito, no me falla nunca. Quizás por ponerle un pero diría que ya viene azucarada y es algo que a veces limita un poco porque ahí no puedes quitarle azúcar, en todo caso añadirle. Sin embargo para hacer trufa es ideal porque el cacao es amargo y contraresta. También combina muy bien con polvo de fresa o de frambuesa deshidratada al ser frutas ácidas. En una ocasión la preparé así para unos cupcakes y el resultado fue magnífico.

Dicho esto…..  continuamos.

Para hacer la trufa necesitamos que la nata esté muy muy fría. Yo suelo meter el recipiente y las varillas también en la nevera. Vertemos la nata en el recipiente y comenzamos a batir a velocidad media-alta, añadiéndole el cacao en forma de lluvia para no añadir peso y que pueda emulsionar bien. Subimos la velocidad al máximo y dejamos batir hasta que tenga una consistencia firme pero que podamos manejar. Si nos excedemos en el montado de la nata  nos quedará tan dura que tendremos problemas a la hora de cubrir tartas pues nos costará extenderla. Y en el caso de decoraciones con manga pastelera no saldrá fácilmente por la boquilla.

Comprobaremos el punto de dulzor y si la queremos más dulce es cuestión de añadirle el endulzante que utilicemos normalmente y batir unos segundos más. 

Una base giratoria sobre la que poder trabajar nos va a facilitar mucho la tarea, os lo aconsejo, es de las primeras cosas que me compré.  Colocamos el primer bizcocho en la base y cubrimos con una capa de trufa. Yo me he ayudado de una manga pastelera con boquilla redonda para asegurarme de poner la misma cantidad por todo el bizcocho.

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Colocamos el segundo bizcocho repetimos la operación y terminamos poniendo el último. Extendemos una primera capa de trufa por todo el contorno para sellar la miga  y tapar huecos.

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Alisamos con un scraper. Para ello lo apoyamos en la base y en el lateral de la tarta haciendo un ángulo de 90ºC. Con una mano lo agarramos con firmeza y con la otra mano vamos girando la base. Una vez la tengamos lisa la meteremos en la nevera unos 10 minutos para que endurezca un poco la trufa.

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A continuación retiramos de la nevera y extendemos una segunda capa más generosa que la anterior ya que ésta será la definitiva.

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La alisamos de nuevo y, para mejorar el acabado, yo suelo echar mano de un truquito que me va muy bien y que consiste en mojar la espátula o el scraper en agua caliente y después de secarla con un paño de algodón continúo alisándola.  Si queda algún defectillo no os preocupéis pues con los elementos decorativos podemos taparlo 😉 Es la ventaja de esta tarta jijjij…

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Mientras preparamos el chocolate para los chorretones dejaremos la tarta en la nevera o en el congelador y después os explico el porqué. Derretimos el chocolate al baño María en intervalos de 20 seg, removiendo cada vez para que no se nos queme. Cuando ya lo tengamos derretido, le añadimos la cucharada de aceite y removemos hasta que esté bien integrado. Llenamos un biberón de cocina, dejamos templar un par de minutos para que no esté tan líquido. Retiramos la tarta de la nevera o congelador  y, presionando  el biberón, vamos dejando caer el chocolate por todo el contorno de la tarta de forma controlada de modo que unos chorretones caigan más que otros.

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Lo que quería comentaros antes es que el hecho de que la tarta esté fría nos va a ayudar  a controlar los chorretones ya que al propio tiempo que bajan se enfrían y se les corta la caída.  Es cuestión de ir presionando más o menos el biberón para crear el dibujo que nos guste. Si os gusta que caigan hasta abajo pues perfecto, entonces no es necesario enfriarla. Terminaremos de cubrir la superficie de la tarta con más chocolate y alisaremos con una espátula.

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Y ya por fin llega el momento más divertido, el de decorarla. Vamos a ir colocando todos los elementos de forma desordenada pero intentando que la decoración tenga un sentido para que el resultado no sea caótico. Como el chocolate de la superficie aún está tibio no tendremos problemas en que las piezas se peguen. Si ya se hubiera solidificado, mojaremos cada pieza en el chocolate que nos haya sobrado, a modo de pegamento.

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Es una tarta resultona y divertida que a los amantes del chocolate les va a encantar. Bueno… y a mí…!!! Y aunque a primera vista puede parecer muy dulce no lo es tanto. Que sí…. que es cierto…. os lo prometo, pues tanto el bizcocho como la trufa están elaborados con cacao puro  que es amargo y eso compensa. Y si no…. probadlo y me decís. Os dejo la foto del corte para que os vayáis animando a hacerla.

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Os invitaría a un trocito pero tanto el cumpleañero como los amig@s ya se han encargado de que no queden ni las migas jejejejej…..

Y hasta aquí la entrada de hoy, para la que he hecho un alto en mi vacaciones pues…. como no!…. la ocasión lo merecía. Por cierto, me acaba de decir Alberto al oído que me ha guardado un trocito así que me voy corriendo a cogerlo antes de que alguien lo descubra y se me lo lleve.   Aiiiii… es que me lo como…..!!!!   a él…. y al pastel  😉

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Feliz cumpleaños cielete

Ali

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2 comentarios sobre “Tarta de cumpleaños de chocolate y trufa

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